Y como me siento encantada con mis doscientos dos seguidores....Y como lo prometido es deuda, aqui me teneis con este delicioso postre, que muy especialmente, se lo dedico a nuestra querida y amia ELENA que en estos momentos se esta recuperando de esa seria intervencion; y que muy pronto la vamos a tener por estos lares... alegrandonos con sus entradas tan particulares que solo ELENA sabe hacer...
Estas milhojas, son un postre muy delicado; y si la distancia fuera mas corta, me encantaria sorprenderla con él...
Gracias Elena por seguir mi blog.
Un postre especial, para una ocasion especial.
INGREDIENTES.
Doscientos miligramos de nata
Cuatro hojas de gelatina neutra
Trescientos cincuenta gramos de fresón
Cinco cucharadas de azúcar glas.
Cuatro cucharadas de leche
Pasta filo.
MODO DE HACERLO
Este es uno de los postres que puedes hacer con tranquilidad y montarlo en el último momento sobre la marcha, para que el crujiente de la pasta filo, no pierda su encanto.
Las instrucciones de la pasta filo, te limitas a seguirlas tal y como te explica en el paquete; y es muy cómodo, por que de una forma tranquila lo mismo que el relleno de nata y fresa, lo puedes hacer de víspera. De esta forma, todo queda listo para montar el plato en su momento.
Por consiguiente pones el horno a doscientos grados, y mientras se calienta, vas pincelando las hojas de la pasta filo con un poco de mantequilla diluida en el micro, y pasándolas con una brocha después de que tu con una tijera, las hayas cortado a la medida que tu desees. Yo en este caso las hice en cuadrados y triángulos y las fui colocando de tres, en tres en la bandeja; como van pinceladas, no se pegan.
Una vez las metes en el horno, baja la temperatura a ciento ochenta y no las pierdas de vista, por que se doran enseguida.
Las retiras del horno, y las dejas tranquilas, para ponerte a hacer el relleno.
Primero pones las dos hojas de gelatina en agua fría para que se hidraten y mientras tanto, montas la nata con dos cucharadas de azúcar glas. (Este le echas cuando ya se este montando la nata).
Calientas dos cucharadas de leche y agregas la gelatina escurrida, para que se deshaga. Trituras las fresas junto con el resto del azúcar, y las cuelas Separa un poco menos de la mitad, para el adorno y el resto lo mezclas con la gelatina que has diluido. Agregas el conjunto a la nata montada, y lo vas envolviendo hasta que quede todo bien uniforme.
Coges un cacharro rectangular y lo vuelcas pero con un grosor, de no más de medio centímetro, para poner dos capas en cada mil hojas. Lo metes en la nevera y mientras tanto, pones de nuevo las otras dos hojas de gelatina en agua fría. Calientas otra vez el resto de la leche, disuelves la gelatina escurrida y la envuelves con el resto de las fresas.
Esperas un poco a que se enfríe, sacas de la nevera lo anterior, y lo viertes por encima dejándolo de nuevo para que termine de coger la consistencia necesaria
De esta forma cuando llegue el momento de montar el plato, solo tienes que trocearlo y con una espátula, lo sacaras perfectamente.
Es un postre de diez, con el crujiente de la pasta filo.
